Los idiomas se hablan, no se leen

gente esperando el metro

Hace siglos, salvo algún noble rico o algún científico o artista famoso, la gente no viajaba. Así que la poca gente que estudiaba idiomas solía hacerlo para poder leer en otra lengua, básicamente para leer a los grandes maestros de la ciencia y la cultura.

Hoy, en la época de la globalización, estudiamos idiomas para hablarlos. Para viajar, o para comunicarnos con los extranjeros que visitan nuestros pueblos y ciudades. O incluso para comunicarnos por motivos profesionales, desde investigadores hasta camareros o conductores de autobús.

Tenemos que desaprender hábitos escolares

Esa es una tesis que he leído hace poco, y que en cuanto la leí, me di cuenta de cuánta razón tiene. Quizá, porque siempre fui una alumna atípica. Yo aprendía con facilidad lo que me interesaba, y lo que no, se me resistía, aprobaba por los pelos. En el cole dábamos inglés, y teníamos buenos profesores, pero yo siempre iba por delante, porque me faltaba el tiempo para devorar los libros en inglés que teníamos en casa.

Pero es cierto que muchísima gente, y especialmente en España (no sé cómo es en Latinoamérica), se pasa la vida estudiando inglés y no es apenas capaz de entender o farfullar inglés. Cierto que el inglés es endemoniado, sin apenas reglas de pronunciación.

El alemán en eso es más sencillo, las reglas de pronunciación son relativamente pocas (aunque tengamos 15 vocales diferentes), y el único problema es la acentuación de las palabras, ya que no tenemos tilde.

Pero los idiomas, actualmente, ya no se pueden aprender con libros. Al menos si queremos hablarlos, que es lo que la mayoría de nosotros queremos. Y si queremos entender a los nativos, o a los extranjeros que los usan.

En realidad, no necesitamos libros de texto para aprender un idioma

Esto puede parecer contradictorio con lo que comentaba en la entrada anterior, pero no lo es. Un libro de texto es una herramienta útil, porque nos presenta una secuencialización lógica y didáctica de los contenidos gramaticales.

La gramática de una lengua es como el esqueleto de su casa, y lo lógico es empezar por los pilares y dejar la pintura de la fachada para el final. 

Todo lo demás es bastante más prescindible. El libro de texto nos proporciona una guía, una secuencia. Si tiene un glosario, mejor que mejor, nos ahorramos tener que ir y venir continuamente por el diccionario. Lo demás, los libros de texto, los libros de ejercicios, son más un negocio de las editoriales que otra cosa.

Antes que nada va la pronunciación y la entonación

Lo primero que necesitamos aprender de un idioma es a pronunciarlo correctamente. En alemán, concretamente, el alumno español necesita aprender a oir y decir las dos vocales que no existen en español, la Ö y la Ü, y  las vocales largas y cerradas. No es lo mismo decir Höhle (cueva), que Hölle (infierno), o stehlen (robar) que stellen (colocar).

También hay sonidos nuevos entre las consonantes, como la ch suave (la fuerte es como la jota española), como en ich, o München.

Dedicar tiempo a la pronunciación cuando aprendes alemán es una buena inversión, y no necesitas libro de texto. Webs como forvo, o cualquier nativo que tengas a mano, o un profesor o tutor particular, pueden ser de gran ayuda.

Y el otro aspecto al que hay que prestar atención es a la entonación.  La entonación de un idioma tiene varios aspectos, básicamente el ritmo y la subida y bajada del tono. En las preguntas el tono se queda “arriba”, esperando la respuesta, por ejemplo.

Ver vídeos con subtítulos es un ejercicio útil para pillar la entonación de una nueva lengua, el otro, una vez tengáis unos conocimientos mínimos de vocabulario es la lectura en voz alta, repitiendo o siendo corregido o corregida por un nativo, o un profesor o tutor.

Dominar la entonación de una lengua es la puerta a la comprensión oral. No necesitamos entender todas las palabras, pero si pillamos la entonación sabremos cuáles son las palabras que necesitamos comprender, a las que tenemos que prestar mayor atención.

A veces, en el curso de lo que viene luego somos capaces de adivinar qué significa una palabra. Pero para eso tenemos que haberla aislado antes, y memorizado, incluso sin saber qué significa.

E inmediatamente después van las frases

En realidad van de la mano. El vocabulario es importante, qué duda cabe. Pero lo que tenemos que aprender, que empollar, son las frases. ¿Qué frases? Básicamente las que necesitemos.

Normalmente, en una conversación, lo primero son los saludos y las presentaciones. Por eso la mayoría de los libros de texto modernos empiezan por allí. Pero no hay que liarse. Hay que empezar por el principio, y APRENDERSE  frases de memoria.

A veces decimos que hay que aprender a “pensar en alemán”. Esto es cierto sólo a medias. Cuando hablamos no “traducimos” a palabras lo que queremos decir, sino que tenemos a mano frases para expresar lo que queremos decir, y vamos cambiando y combinando elementos. No “construimos frases”, sino que producimos “variaciones” de una frase, o “combinaciones” de varias frases.

Aprender un idioma no es convertirse en un traductor simultáneo, sino tener a mano un gran número de recursos para enfrentarnos a tareas y situaciones diferentes. Y esos recursos tenemos que automatizarlos, en eso consiste aprender un idioma.

Y éste es mi primer consejo: organízate un sistema de fichas para tus frases

Así como para estudiar vocabulario con fichas es mejor que el alemán venga en el anverso y la traducción en el dorso, con las fichas de frases te propongo hacerlo al revés.

Elige tus frases en “textos” auténticos, es decir, en libros, revistas, vídeos, etc. escritos en alemán por alemanes (al principio también te pueden valer las de algún libro de texto alemán), y tradúcetelas lo más correctamente posible, (NO LITERALMENTE).

Y luego ponte TU frase en español en el anverso y la frase en alemán en el dorso. Tu objetivo debe ser aprenderte la frase en alemán, de forma automática, sin titubear ni pararte a pensar en cada una de las palabras o cómo ordenarlas.

Tus fichas pueden ser fichas físicas, de papel o cartulina, o virtuales, en  Anki o incluso Quizlet. Quizlet lo suelo usar mucho para vocabulario, Anki lo he descubierto hace poco, y para estudiar me parece genial. Quizlet es muy útil para memorizar vocabulario, porque tiene incorporada la función de audio, y en alemán no suele fallar, la pronunciación y entonación suelen ser correctas, yo diría que en el 99% de los casos.

Pasar del aprendizaje a la práctica

Próximamente empezaré a proponerte tareas o “misiones” como dice Benni Lewis. Benni Lewis es un políglota irlandés que ha desarrollado un método para aprender idiomas en 3 meses. Parece que el alemán fue su primer idioma. Después de pasar años y años estudiando alemán en el instituto sin apenas alcanzar a farfullar en alemán, desarrolló un método propio, lo siguió y acabó sacándose los títulos del Goethe, no sé si en tres meses, pero desde luego, soltándose en tres meses. Y luego se ha puesto a estudiar muchos más, y a vender su método por internet.

No lo olvides, dedicar tiempo a la pronunciación es invertir en tu aprendizaje del alemán.

 

About the Author Marga

Marga Vidal Hammer, profesora de alemán desde 1982, traductora freelance desde 1995. Con experiencia dando clases de alemán en academias (Centro Alemán de Valencia, Inlingua, Crown), en empresas, a grupos pequeños, a profesionales (investigadores, médicos, enfermeras, directivos), colegiales, amas de casa y jubilados. Bilingüe, domina el inglés, se defiende en francés e italiano, y con nociones de neerlandés y euskera.

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