Matricularse o no matricularse, he aquí el dilema

Pronto llegará el verano, y después del verano empiezan los nuevos cursos. Quizá lleves tiempo pensando en que debes o quieres aprender alemán, y quizá sea éste el momento de inscribirte en algún curso intensivo de julio o septiembre, o de pensar en inscribirte en septiembre para el curso que empieza en octubre.

Así que, ahora te comentaré los pros y contras de matricularse en un curso, que no son iguales para todo el mundo.

 Pero puede que también lleves ya algún tiempo, puede que incluso uno o varios años, yendo a clase de alemán, y sin embargo sigues sin ser capaz de expresarte con soltura y de entender a un alemán o a una alemana cuando se te ponen delante. No digamos ya si el que habla alemán es un suizo o un austríaco, o una suiza o una austríaca. Y te preguntas si tirar la toalla, o darle otra oportunidad, una más, al alemán.

 Y para tu consuelo te diré que seguro que no es “culpa” tuya. Quizá tampoco del profesor.

Veamos antes lo que pasa en la mayoría de las aulas

Tenemos un profesor, nativo o no, y un grupo de alumnos, más o menos grande, más o menos reducido. Y resulta que el alemán, la lengua alemana, tiene un mogollón de gramática. Porque, en sí mismo, es un idioma bastante coherente. Lo cual no es malo. Lo malo es que la mayoría de los programas, y también de los libros de texto, pretenden meter casi toda la gramática en tres o cuatro cursos.

Es como el huevo y la gallina, no se sabe bien si los programas se diseñan siguiendo los libros o se escriben los libros siguiendo los programas.

El caso es que al querer embutir un gran número de contenidos de gramática en un curso, sólo con explicarlos y “practicarlos” ya se pasa más de la mitad del tiempo de clase. Pero como la gramática sin el vocabulario no es nada, éste viene presentado en textos, lecciones, ejercicios, etc.  En dos o tres años se pretende introducir un poco de cada tema, pero ese poco de cada tema se convierte en gran cantidad de vocabulario y quizá al alumno una buena parte del vocabulario ni le va ni le viene.

Con lo cual prácticamente ya se nos acaba el tiempo de clase: explicaciones de gramática, ejercicios de gramática, lectura de textos, ejercicios sobre los textos, quizá un poco de “role playing” y de vez en cuando un ejercicio de “listening” a modo de entrenamiento para el examen.

La psicolingüística y el sentido común nos dicen que es con las repeticiones, con el volver una y otra vez sobre lo mismo pero en contextos y situaciones diferentes, cómo se asienta el vocabulario. Pero con tanta materia ni hay tiempo para familiarizarse con el vocabulario nuevo ni hay ocasión para que los contenidos nuevos “se asienten”. Y lo que es peor, los alumnos apenas utilizan el alemán salvo para hacer ejercicios de clase.

Y al final, en las aulas, la parte lúdica y la hedonista, es decir, la diversión y el disfrute con la lengua, brillan por su ausencia (salvo honrosísimas excepciones)

Así que, si vas a matricularte en un curso, ten en cuenta que, si no suples por tu cuenta lo que falta, es probable que a fin de curso te quedes un tanto “planchado” o “planchada”. Tanto si empiezas como si sigues.

 

Ante tal panorama, ¿cuáles son los “pros”?

  • Que si metes mucho trabajo por tu cuenta, puedes avanzar mucho. ¿Qué clase de trabajo? Tienes que buscarte la vida para practicar. Según dónde vivas puedes tener más o menos facilidad en encontrar nativos para practicar, y siempre nos quedará Internet. Hace unos lustros apenas era la gente joven la que se lanzaba a buscar compañeros para intercambios de idiomas, actualmente la cosa ha cambiado, y puedes encontrar gente de todas las edades y condiciones. Además, gracias a Internet también tienes acceso a textos, a vídeos de todo tipo, y puedes leer y escuchar alemán.
  • Que estando en un grupo estás más motivado o motivada para seguir, a poco que haya buen rollito y complicidades entre los compañeros. Aunque ten en cuenta que el alemán no se aprende con buen rollito, sino con buenas “técnicas de estudio”, y antes que nada, practicando, es decir, hablando y escuchando.

¿Y cuáles son los “contras”?

  • Que si no sabes cómo montarte un programa alternativo, o no te queda tiempo para llevarlo a cabo aunque sepas montarlo, sólo con ir a clase no basta. Ni poniendo toda la atención del mundo, ni siquiera haciendo todos los deberes. A veces incluso se reúnen unos cuantos alumnos para contratar a un profe particular, y aun así no siempre llegan.
  • Que si hace tiempo que no vas al cole, y la gramática española la tienes olvidada, o quizá incluso nunca acabaste de entenderla, te va a costar seguir las clases y es fácil que pierdas el hilo pronto.
  • Que si tienes prisa en aprender alemán, y no puedes perder mucho tiempo estudiando vocabulario al que no acabas de ver el sentido y que para ti no es importante, definitivamente un curso normal no es para ti.

Un curso intensivo es diferente. Si la gramática no te da miedo y tienes a alguien a mano con quien practicar, o una vez acabado el curso te vas a algún sitio en donde no se hable más que alemán, puede que no tengas ni tiempo de tener esa sensación de haber perdido el tiempo. A lo sumo puede que tengas la cabeza a punto de estallar con tanta gramática y tanto vocabulario. 

¿Cuál es tu caso?

¿Vas a matricularte en algún sitio? ¿Tienes referencias? ¿Eres principiante, o, por el contrario, llevas ya algún tiempo estudiando alemán? En el caso de que estés considerando aprender por tu cuenta, lee mi próxima entrada.

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About the Author Marga

Marga Vidal Hammer, profesora de alemán desde 1982, traductora freelance desde 1995. Con experiencia dando clases de alemán en academias (Centro Alemán de Valencia, Inlingua, Crown), en empresas, a grupos pequeños, a profesionales (investigadores, médicos, enfermeras, directivos), colegiales, amas de casa y jubilados. Bilingüe, domina el inglés, se defiende en francés e italiano, y con nociones de neerlandés y euskera.

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