Quién soy

un hogar y una infancia bilingües

Me llamo Marga, y nací en Valencia, de padre español y madre alemana. Mis primeras palabras fueron en alemán, y en casa siempre se hablaron los dos idiomas. Luego fui al Colegio Alemán, y seguí hablando mucho alemán, porque mis amigos más íntimos eran germanoparlantes.

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tres etapas profesionales

Al acabar la carrera de Pedagogía empecé a dar clases de alemán en el Centro Alemán de Valencia, y allí estuve dando clases durante cinco años. Luego de dejarlo seguí dando clases en diversos sitios, compaginándolo ya con trabajos como secretaria y “personal assistant”, a tiempo parcial o media jornada.

El primer trabajo lo encontré gracias al inglés, y como era una multinacional con fábricas en Francia, Inglaterra y Alemania, practiqué también mi francés, casi recién aprendido.

El segundo trabajo lo encontré gracias al alemán, pues todo el Consejo de Administración de la sociedad era alemán o austríaco. Mis jefes eran un abogado y un financiero, y por entonces también me matriculé en la Uned, de Empresariales, y aunque no duré mucho, sí llegué a hincarle el diente al derecho y a la contabilidad.

Ambas cosas me han venido muy bien después, tras aprobar el examen de lo que antes se llamaba Intérprete Jurado y ahora es Traductor/a-Intérprete Jurado/a. Dos años después de aprobar me hice autónoma, pero seguí compaginando la actividad profesional con clases de alemán, a veces particulares, a veces contratada por alguna empresa o academia.

pasión por la enseñanza

Nunca he dejado realmente de dar clases, y desde muy pronto me di cuenta de que la enseñanza del alemán suele estar mal enfocada: se le da demasiada atención a la gramática, y se presta demasiado poca atención a los procesos cognitivos, a los mecanismos de aprendizaje de los estudiantes.

Y también se peca en exceso de perfeccionismo. La gramática del alemán es compleja, y la declinación también, ciertamente. Pero lo importante es comunicarse, y entender a los hablantes nativos, y salvo los escritores, traductores, profesores y poco más, los errores típicos de los extranjeros tampoco son tan graves que puedan impedir la comunicación.

Hace años empecé un blog que sigo manteniendo, dedicado a comentar temas de gramática, básicamente de nivel A1, A2 y B1, pensando en mis estudiantes de alemán, y de los temas que resultaban más complicados. Para acceder al blog puedes pinchar en el botón (también hay un acceso como subtema en la pestaña de recursos):

alemán con Marga

Lo realmente grave es que los estudiantes lleven tiempo con el alemán y ni se atrevan a hablar, o se bloquéen por falta de recursos para expresarse, o les cueste entender a los nativos. Una de las cosas que no se suelen enseñar es a “pensar” en alemán, que es lo primero que se necesita para arrancarse a hablar. Y eso es lo que he intentado y conseguido con mayor o menor fortuna con mis alumnos: que se olvidaran del castellano cuando se expresaban en alemán.